viernes, febrero 15, 2008

Visita a Ciudad Alfaro

En representación del Programa El crédito, un derecho de las mujeres ecuatorianas de la zona costera del Ecuador, un grupo de mujeres visitó ayer Ciudad Alfaro para entregar a los y las asambleístas su propuesta para implantar un sistema financiero alternativo donde se reconozcan las diversas experiencias que conforman las finanzas solidarias, protagonizadas en su mayoría por las mujeres (cajas solidarias, bancos comunitarios, redes, cooperativas, fondos desarrollo local, ong’s, etc.).
Al mismo tiempo, se expuso ante los miembros de la mesa de Legislación y Fiscalización la situación de desigualdad en el acceso y control a los recursos financieros que existe en el país, y se sociabilizó la propuesta que actualmente el Programa trabaja para introducir nuevos criterios de calificación para las operadoras de crédito que tomen en cuenta su función social, entre ellas: equidad de género, descentralización territorial, lucha contra la violencia, participación y liderazgo.


Johanna Izurieta, directora del Programa, socialibilizó la propuesta ante la mesa 10 de la Asamblea. Mujeres llegando a Ciudad Alfaro.



PROPUESTA POR LOS DERECHOS ECONÓMICOS, SOCIALES, CULTURALES Y AMBIENTALES DE LAS MUJERES

Montecristi, 14 de Febrero de 2008

Antecedentes
Ante el viraje político vivido en el último año y el nivel de expectativas y esperanzas de transformación social y económica real que dé fin a los mecanismos estructurales generadores de desigualdad implantados tradicionalmente en el país, y más aún, ante la opción de debate y cambio que supone la llegada y marcha de la Asamblea Constituyente, el Programa “El crédito, un derecho de las mujeres ecuatorianas de la zona costera del Ecuador” conjuntamente con las entidades que participan y trabajan por un sistema financiero solidario (Cajas de Crédito y Ahorro, bancos comunales, cooperativas, ONGs, redes y otras organizaciones sociales) y en representación de los intereses y demandas de las mujeres del país, especialmente de las que se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad, y en fortalecimiento y apoyo de la Agenda Nacional de las Mujeres, entendiendo como imprescindibles e irrenunciables los derechos en ella defendidos y en particular los derechos económicos de las mujeres.
Teniendo en cuenta los compromisos adquiridos a nivel internacional en la promoción de los derechos de las mujeres, el Gobierno de la República del Ecuador ha ratificado:
- La Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (CEDAW) en noviembre de 1981 y el correspondiente Protocolo facultativo en febrero de 2002.
- La Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer "Convención de Belem do Pará", en septiembre de 1995.
- El Programa de Acción del Cairo, de 1994, que vincula la población, el desarrollo y la autonomía de las mujeres.
- Compromisos de acuerdo con la Plataforma de Acción de Beijing de 1995 y con la Declaración del Milenio de 2000.
- Convención para la eliminación del tráfico de personas y la explotación de la prostitución de otros, ratificada el 3 de abril de 1979.
- Convención Interamericana sobre concesión de los derechos civiles a la mujer, ratificada el 17 de marzo de 1949.
- Convención Interamericana sobre concesión de los derechos políticos a la mujer, ratificada el 17 de marzo de 1949.
Además de los compromisos que a nivel nacional se han ido construyendo y materializando en su marco legal, y que debemos seguir defendiendo, tanto en la Constitución Política de la República de 1998, como en la legislación correspondiente:
- Ley de Maternidad Gratuita y Atención a la Infancia.
- Ley de Descentralización y Participación Ciudadana.
- Ley de Amparo Laboral de la Mujer.
- Ley de Cuotas y Participación Política de las Mujeres.
- Ley Contra la Violencia a la Mujer y a la Familia de 1995 y su Reglamento de 2004.
- Reformas al Código Penal y de Procedimiento Penal, especialmente en relación a los abusos y delitos sexuales.
Y dada la forma evidentemente excluyente con la que funciona el sistema financiero actual, acentuando la concentración de la riqueza así como el acceso y el control sobre los recursos, con datos como:
· de cada 100USD entregados por microcrédito, 19 van a mujeres y 81 a varones.
· del total de personas beneficiarias de créditos, el 62% son varones frente al 38% de mujeres, dato que se agravaría si se tuviera en cuenta que el acceso a este recurso no garantiza su control, ya que, por causa de la violencia de género estructural, muchas beneficiarias de crédito son instrumentalizadas para acceder a él cuando quien lo controla es su pareja.
· el 93% de la oferta crediticia está concentrada en la banca privada.
· alta concentración de operadoras de crédito calificadas y, por tanto, de recursos en la Sierra (el 73% de las cooperativas reguladas frente al 24% en el Litoral).

Apostamos por un sistema financiero solidario
Sistema financiero solidario será posible construir partiendo del reconocimiento y revalorización de las diversas iniciativas y formas de finanzas solidarias que la sociedad, y, en particular, la población excluida, han habilitado como respuesta a un sistema financiero tradicional, cuyos objetivos e instrumentos niegan la opción de una sociedad más justa, con menores brechas e inequidades no sólo económicas, sino también sociales, culturales, ambientales.
Sistema financiero solidario que debe de concebirse no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta clave para avanzar en materia de un desarrollo humano sostenible.
Un sistema financiero alternativo, plural y heterogéneo en sí mismo, que debe entrar a ser debatido, a cuestionar y ser cuestionado, en definitiva, que represente una oportunidad para abrir espacios de reflexión, interlocución y decisión donde Estado, entidades financieras, agentes de desarrollo, organizaciones sociales y sociedad civil puedan definir bajo qué modelo económico y social quieren vivir.


Y ¿cómo lo hacemos?:
Elaborando propuestas sobre el tipo de finanzas que queremos para el desarrollo humano, para la construcción de la economía solidaria, que reconozca el aporte de las mujeres a las finanzas solidarias desde lo privado y lo público.
Desestructurando la feminización de las mal llamadas microfinanzas.
Promoviendo, desde lo nacional y lo local, lo solidario al interior de las finanzas en general y la identidad solidaria del campo social.
Haciendo el esfuerzo de articularnos a nivel local y nacional para construir espacios de diálogo de experiencias que aporten a la solidaridad en las finanzas y/o definición de las finanzas solidarias.
Construyendo un espacio y/o sistema que integre a todas las Instituciones de finanzas solidarias que lo afirmen, lo visibilicen y sobre todo lo definan frente al sistema financiero tradicional, dentro de un marco de respeto y valorización de todas las iniciativas financieras solidarias existentes (cajas solidarias, bancos comunitarios, redes, cooperativas, fondos desarrollo local, ong’s, etc.)
Definiendo un sello de identidad financiera solidaria local y nacional e internacional, sobre la base de una ética de las finanzas solidarias.
Desarrollando experiencias de autorregulación de las finanzas solidarias, identificando indicadores financieros, sociales y de género que den cuenta de su desarrollo comunitario.
Revisando las normas de regulación financiera tradicional para afirmar en las finanzas solidarias los principios que deben rigen su accionar.
Definiendo criterios, escalas de intervención, temporalidad y reglas de colaboración para el intercambio financiero directo de fondos líquidos que permitan estimular el ahorro local, alentar la baja de las tasas de interés, la reducción de costos financieros y la ampliación de las fronteras financieras solidarias a partir del apoyo y fortalecimiento de las instituciones de finanzas solidarias locales tanto en los espacios urbanos y rurales como parte de la lucha contra la pobreza y la exclusión.

Propuestas para el cambio:
Las metodologías de crédito, en general, y el Programa Sistema Nacional de Microfinanzas, en particular, deben estar pensadas y diseñadas precisamente para facilitar el acceso al crédito y servicios no financieros a quienes tradicionalmente se han excluido, el sector de población más empobrecido, y especialmente a las mujeres. Por ello demandamos:
- Participación y representación directa de las mujeres y representantes de los espacios de las finanzas solidarias en la decisión y gestión de los programas de ahorro y crédito, como es el caso del Directorio del PSNM.
- La descentralización y equidad territorial en la gestión de dichos programas de ahorro y crédito, a la vez, que la unificación de los diversos fondos estatales orientados al mismo fin en un solo programa, garantizando la transparencia y simplificación en su gestión.
- Reconocimiento y opción a la legalización de los espacios y mecanismos propios de ahorro y crédito de las mujeres (CAC, ruedas, bancos comunales, cooperativas, etc), los cuales se vienen demostrando desde hace 30 años su sostenibilidad y sobretodo fundamental contribución al desarrollo social y a la creación del sistema financiero solidario.
- La creación de canales para el acceso directo a los fondos estatales, como el PSNM, con una dotación presupuestaria suficiente y oportuna de acuerdo a la demanda de crédito de los sectores de mayor exclusión social.
- El establecimiento de tasas de interés y condiciones preferenciales para las operadoras de finanzas solidarias que apliquen el enfoque de género como principio de actuación.
- La inclusión como criterio de calificación de las operadoras de ahorro y crédito y como requisito imprescindible para el acceso a los fondos estatales de la incorporación del enfoque de género en las diversas facetas de la organización (metodologías, montos entregados, toma de decisiones, formación, personal técnico y directivo, etc).
- La creación de medidas positivas para lograr una mayor equidad de género tanto en el número de personas que acceden a créditos, como en la cuantía de los créditos otorgados por persona.
- Complementariedad y coherencia en las acciones del Estado, es decir, que los diversos programas se orienten y enfaticen en la mejora de las condiciones de vida de la ciudadanía, y en particular, que los programas crediticios del Estado se apliquen de modo paralelo y complementario a otros programas que fortalezcan los espacios de finanzas solidarias en términos organizacionales y de capacitación técnica, de servicios no financieros de asesoramiento, de creación y consolidación de capacidades y de autonomía. Esto es, que el Estado asuma una visión integral en su mandato y no ejerza políticas desconectadas, aisladas.
- El cumplimiento del compromiso electoral del Presidente y el movimiento Alianza País de la creación y puesta en marcha del Banco de las Mujeres.

Desde las experiencias y prácticas existentes en la ciudadanía, y como Asambleístas, dada la responsabilidad y confianza depositadas, asuman el reto y compromiso de sentar las bases para la construcción y el fortalecimiento de un sistema financiero alternativo sobre una nueva ética, humana y solidaria.

Avancemos en tejer esa gran red en que debe convertirse el Sistema Financiero Solidario.

3 comentarios:

maria dijo...

Enhorabuena compañeras!!
si es cierto que es la hora de los cambios, si es cierto que se están creando los espacios de participación
¿para cuándo un sistema financiero de todos y, sobre todo, de todas?

administradora dijo...

Bienvenida María, siéntete libre de aportar tus ideas. Seguimos adelante!

Anónimo dijo...

Qué chévere, ahora si el reconocimiento de las mujeres en los espacios financieros. No mas "micro- créditos" que no nos permiten avanzar.