viernes, junio 06, 2008

Cuerpo & finanzas (Editorial, boletín II)


Desde el Programa “El crédito, un derecho de las mujeres ecuatorianas” planteamos que el acceso a los servicios financieros no es un fin en sí mismo, sino una herramienta de desarrollo que permite –en este caso- a las mujeres empoderarse y mejorar su posición y situación en los ámbitos familiar, comunitario y social, a la vez que incrementar sus condiciones de vida.
Esta filosofía y accionar nos ha llevado a replantearnos, mejorar y re-construir una metodología de trabajo que amplíe la visión tradicional de: microfinanzas a finanzas solidarias y del acceso a los servicios financieros a acceso a servicios financieros y no financieros integrales, todo esto con enfoque de género.
En este proceso de replantearnos mecanismos de empoderamiento, las personas e instituciones que conformamos el programa realizamos una apuesta conjunta de incorporar tres ejes fundamentales que sirvan de puente a través del cual las mujeres puedan encaminarse en su proceso personal. Estos ejes son la autonomía económica, la participación ciudadana y la autonomía del cuerpo.
En este esquema todos los ejes están relacionados y no existe uno más importante que el otro. No podemos hablar de empoderamiento, cuando aún alcanzando la autonomía económica, ellas sufren violencia por el hecho de ser mujer (condición de género); tampoco basta la autonomía económica sin reconocerse como sujetas de derecho en todas las facetas de la vida humana, pero especialmente sobre su cuerpo, su sexualidad y reproducción y capaces de la exigibilidad de los mismos, para lo cual la participación e incidencia en el espacio público les permita ampliar círculos de influencia y reconocerse como actoras sociales.
Estamos conscientes de que en el mundo de las “micro-finanzas” existe un sinnúmero de visiones para quienes esto podría parecer descabellado o innecesario, porque encarece el servicio financiero y no es “sostenible”. Esto dependerá del lugar en dónde nos ubiquemos. Para muchos, el destinar un servicio financiero a las mujeres garantiza el retorno de los recursos y su utilidad; para otros, las mujeres son instrumento de desarrollo o un medio para mejorar los ingresos familiares, dónde la familia nuclear (cómo modelo único) se sobrepone a las necesidades de sus miembros.
En este número de Sin las mujeres no hay economía hacemos énfasis en la importancia de los servicios no financieros con enfoque de género y derechos, presentando visiones y formas de trabajo que se contraponen. Y levantamos nuestra voz para sumarnos a la lucha de todas las mujeres en la defensa y exigibilidad de sus derechos reproductivos, derechos sexuales y la defensa de un estado laico.


Próximamente: Otros artículos de la edición impresa de Sin las mujeres no hay economía.

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