jueves, agosto 21, 2008

¿Qué pasó en la u Católica?

¿Pobres víctimas?
Tomada de la edición impresa del 21 de agosto del 2008
Diairo El Telégrafo (*). Tomado a su vez de la web de Memoria Ciudadana, donde hay mucha info sobre este suceso. Saquen sus conclusiones... http://www.memoriaciudadana.org/

Estuve presente en la Universidad Católica de Guayaquil (UCSG) mientras sucedían los hechos que han desembocado en escándalo. Se habla del abuso policial y la provocación del Presidente. Se habla del derecho de funcionarios municipales a estar presentes en calidad de estudiantes, y se critica la presencia de personas cercanas al Gobierno entre la ‘multitud’ enfrentada. Como testigo, creo que todo aquello es digno de discusión, pero no es lo más importante de analizar.

No he escuchado a un solo periodista cuestionar la responsabilidad de los alumnos de la UCSG en los hechos acontecidos. Es decir, si nos remitimos a lo mostrado por muchos medios, se podría decir que los estudiantes implicados deberían ser declarados santos a la brevedad.

Con esto no pretendo negar el abuso policial. De eso se habla en todos los canales. Y no está mal que así sea. Lo que está mal es que nadie se pregunte cuánta responsabilidad tienen los estudiantes universitarios.

Esto va más allá de una pugna entre el sí y el no. Esto tendría que ver, tal vez, con el fracaso de la educación superior en la ciudad y, específicamente, en la universidad en cuestión.

Claro que el señor Andrés Roche, alto funcionario del Municipio de Guayaquil, tenía derecho a estar presente en la UCSG. A lo que no tenía derecho era a arengar a los estudiantes (de esta arenga nadie habla) y a sustraer la cámara con la que un profesor de la misma institución estaba documentando los hechos y su presencia.

Algunos de los estudiantes se sintieron convocados por Roche, lo que estuvo muy cerca de provocar el linchamiento de un maestro universitario en manos de alumnos. “Es que pensamos que era de la prensa…”, dijeron cuando se enteraron que era un docente. ¿Habría tenido derecho el señor Roche o los estudiantes, de quitarle la cámara a un periodista? ¿Es este el único incidente en que el funcionario ha tenido que ver?
Es deplorable la forma en que alumnos y autoridades han manejado sus discursos, con claros tintes políticos y victimizantes. Resulta reprochable la idea de que un grupo de mal llamados “estudiantes” estuviera a punto de agredir a un profesor de la universidad, guiados por un sujeto que nada tenía que ver con el asunto (o quizás sí)… ¡y ahora reclamen por el abuso policial!

Es posible que en la UCSG estén muy ocupados mirando los defectos del otro, para evitar mirarse al espejo y descubrir su lamentable estado, o la mediocre labor de varios estamentos o en cómo uno mismo es consumido por la noción de conveniencia.

Este es el tipo de cosas, al parecer, a las que la UCSG le echa tierra y termina por promover la desidia y la indirecta censura a los espacios de discusión.

Los hechos ocurridos deberían servir para que nos preguntemos qué hemos hecho para que afloren actitudes vandálicas y criminales por parte de algunos estudiantes (que seguramente quedarán impunes).

Así, también, debemos tratar de comprender por qué las opiniones y los argumentos fueron reemplazados por piedras y botellas. Y por qué la libertad de expresión es entendida por los futuros abogados como algo que sólo es derecho del comunicador en tanto no perjudique los intereses propios.

(*) Jonathan Lucero Córdova
Investigador en Sicología

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