sábado, septiembre 06, 2008

Por sus obras los conoceréis

EL TELÉGRAFO, 5 DE SEPTIEMBRE DE 2008

Marco Freire Argudo, Antropólogo del Desarrollo

Ahora que el país vive en plena campaña en torno al Referéndum por la Nueva Constitución, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) ha decidido transformarse en un nuevo partido político, representado por su máximo líder, el monseñor Antonio Arregui Yarza, español, nacionalizado ecuatoriano, quien obviando el permiso temporal eclesiástico, contrario a lo que hicieran los Fernandos (Vega en Cuenca y Lugo en Paraguay) ha entrado en la disputa política, arengando desde los púlpitos la fe de los y las creyentes con su bandera desplegada por el NO.

Monseñor Arregui, es miembro consecuente del Opus Dei, organización ultraconservadora de la Iglesia Católica, dirigida principalmente por laicos y que funciona en base a principios autoritarios que ellos consideran como ‘divinos’. Como presidente de la CEE, Monseñor Arregui, se ha propuesto trajinar afanosamente por los medios de comunicación de masas, protegiendo bajo sus sotanas los intereses de los castos y sacrosantos dueños del PSC, PRIAN, PSP y otros semejantes, a coro con algunas mises autoproclamadas como viudas y en coincidencias con dos solitarios pastores evangélicos.

El eje de la campaña política de Monseñor Arregui, gira en torno a algunas “inconsecuencias” que ha escarbado en la Nueva Constitución, relacionadas con la educación, la libertad religiosa, la familia, pero, sus mayores falacias intentan argumentar ante la población de que el nuevo documento constitucional defiende abiertamente el aborto y la unión entre personas del mismo sexo. Los prelados autodeclarados como autoridades puestas por Dios, exigieron además, que el presidente de la república se disculpe luego de que les acusara de promover el “no” y de que mantienen estrechos lazos con los grandes grupos monopólicos del país.

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana y su líder, deberían preocuparse más en controlar lo que muchos de sus curitas doctrineros (alérgicos a la iglesia de los pobres) hacen en los campos del Ecuador; así, en un cantón rural del Azuay un párroco ha puesto tarifa a cada servicio sacramental que presta a sus fieles: misa de fiesta $ 200, misa de honras $ 50, matrimonio $50, bautizo, confirmación o primera comunión $ 20, fe de bautizo $ 3; además, exige la entrega de alimentos como ofrendas por estos actos sacramentales. Quienes no cuenten uno sobre otro los billetes que -según la gente del lugar- irían directamente a la cuenta bancaria del párroco, tendrán que resignarse a continuar como ‘jibaritos’ o transitar a ultratumba sin su misa de réquiem.

¿Cómo llamó Jesús a quienes hacían de la fe un negocio?... Por lo pronto, habrá que pedir al economista Carlos Marx (Carrasco) que estos clérigos, también facturen al SRI por su boyante mercado de sacramentos, pues, se quedan con el santo y la limosna y también con los impuestos. ¿Será que estamos de regreso a los benditos diezmos y primicias?

Con tu voto puedes cambiar el rumbo de las cosas, en esta hora de soñar... y de actuar…¡la historia te recordará!

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