lunes, octubre 27, 2008

Mujeres negras...

La democracia, vista y descrita por la pluma de Margarita Aguinaga...


El fin de semana, observé el contraste entre el valle verde concentrado por la hacienda con su nuevo rol financiero, y el valle lleno de tunas, difícilmente productivo, por la extendida tierra seca y pedregosa, en donde está el Chota -el valle de la negritud más pobre de la zona norte- y del Ecuador.


Al conversar con un grupo de mujeres negras, sentí que han ido avanzando las sabidurías de los afros, de sus bocas surgían ideas acerca de la democracia: decían “es un proceso de mayor participación, la capacidad de decidir respetando la voluntad de la mayoría, buscando un nuevo desarrollo para todos y todas”. Dichos conceptos hallan el hilo vinculante entre sus significados y el contexto de veinte y seis años de “Democracia”, encajándolos en la historia de la resistencia indígena, en la caída de tres presidentes, en la movilización social, y en el actual gobierno; reafirmaban que en nuestro país ya no existe una sola democracia.


Al relacionar la democracia con su pobreza, se preguntan ¿qué hacer para cambiar su situación, inspiradas en el actual contexto político del país? Hay mujeres que trabajan por horas, por dos días a la semana, por 9 dólares al día; las que hacían un trabajo informal de ventas, de más de doce horas al día; y las que se encargaban del trabajo del campo. Una de ellas, percibía salario y seguridad social; pero todas tenían ingresos desestimados, ningún beneficio de ley, y aún dudaban si eran o no ‘trabajadoras’, además de hacer las tareas domésticas y compartir el trabajo comunitario.


Por ello, coincidían en que es urgente que las mujeres se auto-reconozcan como empleadas y trabajadoras con múltiples derechos laborales. Saber que tienen un ingreso como es hasta hoy no puede seguir siendo el único derecho laboral. Hay que articular nuevas formas de asociatividad y autoorganización de las mujeres en los lugares de trabajo, acompañadas con reformas al Código Laboral y a las leyes tributarias, que visibilicen el trabajo femenino y las protejan sobre todo del mercado, que se ha convertido en “el patrono invisible”. Es preciso el paso del ingreso precario a un ingreso digno y/o el paso del ingreso al salario justo. La seguridad social para todas las formas empleo femenino y la regulación desde el Estado al mercado, no solo laboral. Así podrían aproximarse al “pleno empleo” (como consta en la nueva Constitución). Ellas también aspiran que los derechos laborales ayuden a visibilizar el enriquecimiento de ciertos grupos a partir del trabajo femenino. Para el trabajo productivo, necesitan los subsidios del Estado y la ampliación de la extensión territorial, porque sin tierras para el cultivo es imposible desarrollar la economía solidaria y la soberanía alimentaria.


Ellas recorren sus miradas, desde la tierra seca, al verde pasto improductivo de junto.


En Ecuador, se tensan tres sentidos de democracia: la democracia conservadora en crisis, la democracia participativa en auge y aquella cada vez más creciente, la democracia de los rostros colectivos de indígenas, mujeres, negros, ciudadanos que buscan justicia.

2 comentarios:

RR.PP dijo...

okey, buen artículo, pues de qué democracia se puede hablar si la pobreza no da chance a ser un ser activo politico, sino uno receptivo superviviente. Ahora bien, tengo entendido que el Programa que genera este blog trabaja en crear conciencia en una mayoría (como es el de las mujeres y por extensión mujeres de escasos recursos) para que reconozca su papel impulsador en la economía, pues si muchas de ellas desconocen que son motores de ésta, dificilmente sentirán que tienen derecho a percibir las regalías de su impulso motor. Esa conciencia solo llegará a ser colectiva si parte desde las mismas mayorías (mujeres) que requieren de ese cambio de actitud, de nada servirán los gobiernos de izquierda de turno, o crónicas bien escritas que den un diagnóstico certero, si no hay un trabajo de hormiga inmerso entre las personas necesitadas, que les ayude a salir de manera práctica de la pobreza. Sin duda, empezar por dar herramientas para llenar los bolsillos de tantas personas que no merecen ser simples supervivientes, es lo mejor que se puede hacer para recuperar tanta dignidad al borde. Por eso espero que el Programa que uds llevan adelante sea algo que esté originando vocaciones solidarias, y esté lo más libre posible de esas trabas que suelen arruinar tantas buenas intenciones e ideas de movimientos sociales, que empiezan a disolverse justo en su mejor momento, vaya ud. a saber por qué. Sigan adelante, que a veces no parece, pero las hormigas suelen multiplicarse en el momento que más lo necesitan.

Simone dijo...

Gracias por las buenas vibras. Eso mismo esperamos, desde este y muchos otros espacios.