martes 20 de enero de 2009

Trabajo Doméstico

www.cimac.org.mx/noticias/semanal01/s01070303.html
Cierre los ojos e imagine por un día, nadie absolutamente nadie, tenderá las camas en su casa, nadie preparará el desayuno, la comida, ni la cena, no se asearan las áreas comunes como: la sala, el comedor, la cocina o el baño. Nadie sacudirá. ¿Ya lo visualizó? Pues bien, éste es el llamado trabajo invisible, una labor que cuando no se hace salta a la vista y de realizarse, pasa desapercibido.
Las asistentes al Segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Lima, Perú, en el año de 1983 declaran al 22 de julio como el Día Internacional del Trabajo Doméstico. Esta fecha ha sido establecida para promover el reconocimiento de este ámbito del trabajo femenino que todavía se mantiene poco visible en tanto aporte económico, y cuyo cumplimiento redunda en dobles o triples jornadas de actividad para la mayoría de mujeres.
Se estima que las mujeres destinan un total de mil 700 millones de horas laborales al año en una labor incesante que no recibe retribución económica y tiene escasa valoración social: el trabajo doméstico. El trabajo doméstico es el conjunto de actividades obligatorias y gratuitas que se realizan en todos los hogares como parte de las medidas para dignificar la calidad de vida, que incluyen cuestiones de higiene y salud (lavar, planchar, cocinar, cuidar, arreglar y servir).
“El trabajo doméstico no es valorado principalmente por dos razones: La primera es por la creencia de que todo lo relacionado con el ámbito doméstico es por naturaleza femenino, y segundo, por la idea de que se trata de un trabajo improductivo al no ser remunerado, o al menos no de la forma adecuada”.
Y de manera destacada, se debería promover el respeto a los derechos laborales de las trabajadoras del hogar, creando instancias legales que regulen las condiciones de empleo y trabajo contra la situación de desventaja de la mujer en el mercado laboral.
Autora:
* Coordinadora de Análisis y Selección Informativa de CIMAC cervantes.erika@correoweb.com

martes 13 de enero de 2009

Estamos salvados


Creo que ya se pueden cerrar los muchos debates abiertos sobre la utilidad o no de las semillas transgénicas. Ya conocemos los argumentos a favor y en contra: que si aumentaran la producción de alimentos y con eso se resolverá el hambre en el mundo, que si solo generarán mayor dependencia para las gentes del campo de estas semillas y sus pesticidas asociados...

Un estudio elaborado por el doctor Jürgen Zentek, profesor de Medicina Veterinaria en la Universidad de Viena, revela que ratones alimentados con maíz transgénico (pobres ratoncitos torturados) tuvieron menos descendencia que los ratones alimentados con maíz convencional.

El maíz utilizado para el experimento es propiedad de la multinacional Monsanto y está aprobado para alimentación humana y animal en la Unión Europea, Argentina y Estados Unidos.

Ya está: a base de comer carne engordada con este maíz o con su consumo directo, reduciremos la natalidad, el número de pobres y acabaremos con el acaparamiento y mal uso de los recursos naturales disponibles. Estamos salvados.

Gustavo Duch, Veterinarios Sin Fronteras. dos de enero de dos mil nueve

lunes 5 de enero de 2009

No a la masacre judía

La verdad que se oculta...

En enero de 2006 el movimiento islámico Hamas ganó las primeras elecciones generales palestinas (avaladas por la ONU y los organismos internacionales). Lo hizo con una aplastante mayoría del 74% sobre Al Fatah, movimiento laico del difunto Yasser Arafat. Israel calculó las ventajas de ese triunfo y por eso fue el único que no puso ningún reparo a la celebración de elecciones. Fue también, por supuesto, el primero en oponerse a los resultados. La victoria islamista le permitió llevar a cabo acciones diplomáticas y militares que llevarían a la fractura entre Gaza y Cisjordania (es decir entre Al Fatah y Hamas), y derrumbamiento de la resistencia palestina.

En agosto de 2007 Israel declaró a Gaza ‘entidad hostil’, denominación que no existe en el derecho internacional y con la que se auto otorgó la licencia de mantener la ocupación militar y de aplicar al mismo tiempo un bloqueo total de fronteras. La Franja se convirtió desde entonces en el blanco de acciones militares continuas por parte de Israel, que dejan hasta hoy un promedio de 42 palestinos muertos cada mes. Ante ese panorama, Hamas respondió con el lanzamiento de cohetes sobre el sur de Israel. Unos 2,400 en total, que han dejado un saldo total de 10 israelíes muertos, incluyendo los cuatro de esta semana.

La principal estrategia semántica para justificar la aniquilación de Gaza es vincular a Hamas al terrorismo internacional. Sumarse a la retórica incendiaria de Bush. La ecuación es simple: si Gaza está gobernada por Hamas, y Hamas es un grupo terrorista, Israel tiene derecho a aplicar el uso de la fuerza como mejor lo considere, aunque su criterio sea, como esta semana, el de bombardear escuelas, universidades, estaciones de policía de tránsito, barcos de pescadores, barcos de ONG internacionales, túneles de subsistencia, edificios residenciales, acueductos, plantas de energía, hospitales. Y sedes de Hamas, el grupo terrorista, por supuesto.