martes, mayo 24, 2011

24 de Mayo: Día de las Mujeres por la Paz y el Desarme



Hoy en Ecuador es una fecha histórica que recuerda un gran derramamiento de sangre en pro de la libertad de unxs pocxs, que luego continuaron explotando tanto o más que los ibéricos a otrxs muchxs. Aún en algunos centros educativos maestros y maestras relatan la gran gesta heróica del niño (que no era tan niño), quien con su último esfuerzo, luego de muchas heridas, golpes, espadazos, balazos y un gran etc. antes de morir sostuvo entre sus dientes nuestra bandera.


Internacionalmente a este número en el calendario se lo reconoce como el Día de las Mujeres por la Paz y el Desarme. Entonces algunas de nosotras queremos dedicar este día para reflexionar sobre la paz, la solidaridad feminina y el buen vivir.

Son muchas las oportunidades que tenemos para ponerle fin a las agresiones y lograr una vida sin violencia.


En tiempos de la inquisición, era muy fácil acusarnos de practicar la hechicería, tan solo bastaba con ir y contar.Casi siempre las acusaciones se basaban en prejuicios y suposiciones. Después las autoridades inquisidoras nos procesaban y sentenciaban a las acusadas, y para el juicio realizaban toda clase pruebas con el fin de determinar la veracidad de la acusación. Una de esas pruebas consistía en lanzarnos al vacío, si volábamos eramos brujas, sino una de nosotras había muerto.


Los inquisidores eran los que decidían la suerte de las acusadas de herejía, y los castigos que imponían iban desde la censura, la multa o confiscación de bienes, hasta la ejecución en la hoguera, la horca, la decapitación con el hacha, entre otras.


Hoy en día, tenemos otro tipo de inquisidores, de hecho cualquiera puede serlo.


Miremos a nuestro alrededor, en tiendas, cafeterías, calles y hasta en la sala de nuestra casa, ya sin ningún proceso, sin ser ocasión especial y sin que nadie nos halla otorgado ese odioso cargo. Hombres y mujeres cada vez que nos reunimos y tenemos la oportunidad, descargamos nuestras ideas y prejuicios frente a cualquier persona, muchas veces cargados de odios y sin explicaciones razonables.


Fijémonos en nuestras conversaciones. Cuántas veces has pensado, escuchado y comentado: “esa es una zorra” tan solo fijándote en su forma de vestir. Que aquella otra es una enferma, se la pasa con uno y con otro, o de la otra, que dejó a su marido ¿Anda a saber porque? ¡Tal vez porque tenía un amante! O de la señora no sale de su casa, “ella es una boba, se deja mandar por el marido”, o de la que se sienta en la tienda a tomar unas cervezas “es una borracha” o de la madre soltera: pobrecita se quedó sola y sin marido, “bueno ella se lo merecía por sin vergüenza”. O lo que se dice de la adolescente embarazada, ¡Se arruinó la vida!, “eso le pasa a esas chicas calzón flojo”. También es frecuente escuchar “si es bonita es tonta, cualquiera la usa y la deja”.


Esto es sólo una muestra de los comentarios que a diario escuchamos en la tienda, algunas veces los hacemos hasta en la sala de nuestra casa, juzgamos a las personas por su forma de ser, vestir, actuar y las condenamos al rechazo de la sociedad.


¿Por qué no habrá una institución que vele por lo mejor de las demás personas? ¿En qué categoría estarías tú? ¿Qué podría resaltar en ti la comunidad?


Tú, ¿Qué podrías resaltar de tu hija, de tu hermana, de tu abuela, de aquella persona que te cae mal o de aquella por la que simplemente no sientes afecto?


Hoy, te invitamos a que cada vez que hables de alguien, en especial si es mujer como tú, te sientas hermana de ella y por cada defecto que señales, resalta dos cualidades especiales. Si todas las personas hiciéramos este ejercicio, nuestro mundo sería un mejor lugar para vivir.

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