jueves, junio 02, 2011

El pesado día femenino


Una mañana el señor Reyes, va al dispensario médico porque le duele el corazón y esto es más o menos lo que conversó con el doctor...

- ¿En qué trabaja señor Reyes?

- Soy albañil Doctor.

- Y, ¿tiene hijos?

- Si, Dios me ha tratado bien. De 15 nacidos, sólo 9 están vivos Doctor.

- Y, ¿su esposa?

- Mi esposa no trabaja está en la casa

- Mmm, ya veo… ¿Qué hace ella durante el día?

- Se levanta a las 4 de la mañana a llenar los tanques de agua, pone a remojar la ropa sucia, barre la casa, prepara el desayuno y despierta a los niños para la escuela. Una vez a la semana va a la escuela de mis hijos para preparar el almuerzo con otras madres y por las tardes se va a la iglesia del centro a vender lotería, mientras los 2 más chicos hacen los deberes en la vereda. En la noche regresa y prepara la merienda.

- ¿Usted regresa a su casa a almorzar?

- No, ella me lleva el almuerzo a la obra o manda a alguna de mis hijas con la vianda.

- ¿Y después de eso?

- Ya le dije se va al centro a vender lotería

- Y ¿usted qué hace?

- Yo me regreso a la casa a refrescarme y jugar naipe con mis panas

- Y ¿después de eso?

- Voy a la casa y espero que mi mujer me sirva la comida

- ¿A qué hora es eso?

- 9 o 10 de la noche

- ¿Luego se va a dormir con su mujer?

- Yo si porque tengo que madrugar para ir al trabajo, ella se queda hasta más tarde planchando el uniforme de los bebes.

- Pero, yo pensé que ella no trabajaba…

- Claro que no trabaja, no le dije que está en la casa.

Cada día muchas mujeres nos despertamos con una lista de pendientes tan larga como la Ruta del Sol…

Algunas tenemos un trabajo asalariado, al mismo tiempo, cuidamos nuestros hijos e hijas y también desarrollamos actividades en nuestro barrio como lo hacen las madres comunitarias de los Centros de Cuidado Infantil, por ejemplo.

En algunos sectores se habla de la triple jornada laboral que cargamos sobre nuestros hombros las mujeres, se nos agradece efusivamente nuestra colaboración y voluntariado, pero solo se habla… porque hasta ahora lo expuesto en los artículos 32, 33 y 34 de nuestra constitución es letra muerta.

Hoy, todo el esfuerzo que por tradición, y en algunos casos por obligación, realizamos las mujeres muchas veces es minimizado por nuestros gobernantes, familiares, esposos, parejas, compañeros y amigos.

Todavía nuestro cariñoso apoyo a esta sociedad es invisible…

Todos saben que las mujeres estamos allí contribuyendo con dinero y trabajo parar sacar adelante nuestra familia, pero todos prefieren por influencia del patriarcado y del machismo mirar hacia otro lado. Así desconocen nuestro esfuerzo.

Necesitamos un cambio significativo en la eduación y aprendizaje para comprender que las labores del hogar y la crianza de los hijos e hijas es una tarea compartida 50 – 50 por todos los integrantes del núcleo familiar.

Aún falta un compromiso firme y efectivo desde la sociedad para reconocer nuestro aporte al país… y aligerar esta pesada carga impuesta sobre nuestros hombros sin consultarnos.

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