jueves, abril 04, 2013

Cristina Cucurí. Re- inventando los derechos para el sumak kawsay de las mujeres indígenas en ecuador

Los derechos individuales deben tener mirada colectiva, que los derechos colectivos e individuales pueden interrelacionarse y cooperarse para el equilibrio y armonía entre mujeres-hombres y la naturaleza [Sumak Kawsay]. En el Ecuador, en las últimas décadas, las mujeres indígenas han iniciado un proceso de politización de sus demandas específicas al Estado, a la sociedad y al interior de los pueblos y nacionalidades indígenas. Este debido a varios factores, entre ellos: el proceso de movilización del movimiento indígena, el aporte de Organizaciones No Gubernamentales que han ofrecido capacitación en género y la participación política de las mujeres en los espacios estatales. Uno de los puntos de la agenda es la vida digna sin violencia ni discriminación. Esto, ya que son ellas las que más sienten en sus cuerpos el peso del racismo, las discriminaciones y las violencias. Aunque, teóricamente, las mujeres indígenas tienen acceso a dos sistemas de justicia en el Ecuador, en la práctica se evidencia muy poca protección y garantías en caso de violencia de género y violación. Las instancias del sistema de justicia ordinaria del Estado funciona en las zonas urbanas, la impunidad y la ineficiencia judicial se ven agravadas, aun más, por la discriminación, el racismo, la clase social y el idioma. Por otro lado, la justicia indígena comunitaria en cambio es muy cercana y accesible, pero también ha demostrado incapacidad para tratar los problemas de violencia de género. Esto deja al descubierto los mecanismos por los que ambos sistemas de justicia no daban las garantías ni protección necesaria a las mujeres indígenas. Por tanto, las mujeres indígenas de Chimborazo hemos comenzado a organizarnos para la reforma del sistema de justicia indígena. Optamos por este sistema por ser propio, cercano, accesible en cierta medida, porque conocemos el entorno en donde se desarrolla, quiénes y cómo actúan, por lo que planteamos que se pudiera reformar, mejorar e influir para que las mujeres tengan garantías plenas y vida dignas. La oportunidad llegó de la mano con la ratificación en el referéndum de la decisión, de la mayoría del pueblo ecuatoriano, sobre la elaboración de un nuevo marco jurídico. A mediados de 2007, la Asamblea Constituyente se instaló en Montecristi, una pequeña ciudad costera. El momento era clave. Esta Asamblea tuvo un formato democrático y participativo, en su primera fase, bajo la presidencia de Alberto Acosta, convocando a amplios sectores de la sociedad ecuatoriana a que contribuyan con sus agendas y propuestas para un nuevo acuerdo nacional. La Red Provincial de Organizaciones de Mujeres Kichwas de Chimborazo (REDCH), vio una ventana de oportunidades para que las mujeres indígenas participaran en los procesos políticos a nivel nacional e, inmediatamente, iniciaron la construcción de la propuesta “Mujeres indígenas de Chimborazo hacia la Asamblea Constituyente”. Al comienzo todas sentimos dudas, temor, hasta miedo, pues nadie dijo que era fácil pero tampoco imposible. Lo que más nos inspiró y motivó fue la movilización de las mujeres zapatistas en México por sus derechos específicos. La agenda de las mujeres indígenas abordó diversas cuestiones de política del Estado: plurinacional con enfoque de género, la oficialización de los idiomas originarios, entre otras. El núcleo de su propuesta fue, sin embargo, la justicia indígena con participación y la decisión plena de las mujeres.....texto completo en el siguiente enlace:

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